jueves, 21 de septiembre de 2006

Confesión, con fé


Por las noches
el teatro negro
de la vida
fluye en mi sangre.

El neón,
el alcohol
y tus breteles de silicona
calman mi representación,

solo

momentáneamente...

MentesSueltas

domingo, 10 de septiembre de 2006

La pared imaginaria

Mi máquina de fotos se disparó “casualmente” hace unos días en Puerto Madero, Buenos Aires una noche caminando por allí.
Al ver la foto y mis amigos “Los adoquines”, pensé que era la base de una pared imaginaria.

Recuperado de mi sorpresa, escribí algo relacionado a esa imagen que tomé por ¿Casualidad?.


Tuve la sensación que esa línea era la división de la continuidad.

La transpuse lentamente,
reconocí mi niñez y mis abuelos.
Reconocí los aromas a comidas
y a reuniones ya imposibles...

La transpuse lentamente,
busqué las calles que ya no camino,
Rincones de salones que ya no existen.
Momentos grises, instantes de felicidad
sensaciones y fragancias a ropa limpia.

Tuve la sensación que esa línea era la división de la continuidad.

La transpuse lentamente, transpuse el sendero del tiempo inverso.

Renací en recuerdos casi olvidados.
En ciudades no visitadas,
en las esquinas... sin mis amigos.
En las miradas de perdón.

Tuve la sensación que esa línea era la división de la continuidad.
Caminé por los versos escondidos.

Atravesé la pared invisible.

El lado oscuro de la mente, entré y comprobé... mi lado sensible.



MentesSueltas

lunes, 4 de septiembre de 2006

Genesis de MentesSueltas

Alguna noche, con comida japonesa...


Hace tiempo, mucho tiempo, nació MentesSueltas, solo que él no lo sabía.

Ese “él” soy yo, ahora transformado en el que siempre quise ser y hacer.

Escribir, expresarme, decir en el más amplio universo de las palabras.

Hacer con la letra. Transmitir con una imagen. Renacer viejas historias o contar historias nunca vividas. Hablar por otros, pensar en cosas distintas y escribirles a las cosas imposibles, a las cosas simples y a las cosas posibles.

Un día (una noche en realidad) renació el dragón dormido, me atrapó para no dejarme más. Hicimos un pacto y nos fundimos inevitablemente...

Nos transformamos en uno, en una unidad, en una molécula, capaz de soportar los ataques del retroceso, de volver a olvidar y dejar de escribir.

MentesSueltas y yo, hicimos un pacto, en mi terraza, en silencio y nos unimos indefectiblemente, mágicamente.

Brindamos con un vino tan rojo, como mis ojos llorosos por el encuentro...

Aquí estoy, contando el génesis anterior al génesis. Escribiendo el prefacio del libro olvidado por tanto tiempo. Narrando mi ignorancia y mis senderos.

Debo confesar que soy feliz, en términos de las oportunidades que me brindó mi vida. Y soy un tipo agradecido.

Comparto con ustedes algunos rincones privados, inspiradores, el lugar donde nace el pequeño hilo de lluvia, que se convierte en río y aporta al mar su mejor agua.

Este es mi lugar en el mundo, donde pienso, interpreto mis sentimientos y los vuelco en el papel.

Estimados, les cuento una historia personal.

Hace dos años dije no va más. El año pasado con esto del Blog y algunas chispas de inspiración, me di cuenta que no podía “esconder” este hermoso hábito de comunicarme. De escribir.

No solo me largué a escribir en mi espacio (ustedes son testigos), sino que decidí, ya hace dos años, publicar un libro.
Un libro, que tiene gusto a legado.

Está muy avanzado, casi finalizado y espero publicarlo pronto, con reunión incluida.

Eso es todo.


Es mi pequeña historia personal y quería compartirla con todos ustedes.

MentesSueltas

Aquí estoy con mi copa, brindando a fin de año, comenzaba el 2006 y si todo sale como está previsto, estaré publicando... es una promesa al cielo.


PD: Quedan todos invitados, vía mail, en persona, vía blog o paloma mensajera.

Se que estarán allí de todas formas.