MentesSueltas

15 de noviembre de 2008

Pendientes

De pronto el camino del parque se oscureció, un torrente de imágenes irreconocibles, se abalanzaron sobre mí.

Desesperé, intenté correr y no pude. Una inmensa luz se posó delante, como un portal.

El silencio del lento viaje hacia ella, me atrajo mucho más.


Recordé aquella frase "…Si miras mucho el abismo, el abismo comienza a mirarte a ti…"




¡¡¡ Señor, Señor!!!, se siente bien… dijo el muchacho asustado.


Me senté en el banco de la plaza y descansé. Respiré profundo, sintiendo nuevamente la luz en mi pecho.

Volví a casa, abrí aquel Malbec que tanto guardaba y fumé ese puro tan especial. Me lo merecía (pensé), mientras me relajaba en mi sillón preferido.




Abrasé a mi esposa, besé y jugué con mis hijos y confeccioné una lista de las cosas que no hubiera hecho nunca… y en ese instante comencé a tacharlas.



Al final del papel escribí la frase de Borges; "La muerte es una vida vivida, la vida es una muerte que viene."


MentesSueltas

2006

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