Espacio dedicado a las Mentes Sueltas, las que no tienen un lugar y esperan el ansiado movimiento. Una plaza imaginaria... para jugar libremente, sueltos.
sábado, 23 de enero de 2010
martes, 12 de enero de 2010
Murallas invisibles
Y cuando es de noche, siempre,
una tribu de palabras mutiladas
busca asilo en mi garganta
para que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio.
Alejandra Pizarnik
Anillos de Ceniza
Pájaros, vuelan tímidos desde los rincones de mis espejos.
Vientos anónimos, revuelven el horror del sepia
y los cantos nocturnos.

Destrucción de sueños y vidas pasadas.
Negras pesadillas, recorren mis huesos.
Seré libre,
Cuando las alas se quiebren
En el último vuelo.
Cuando todo sea horizonte y mar.
MentesSueltas
viernes, 1 de enero de 2010
y simplemente escribo...
El farol despliega su luz adormecida,
irrita mis ojos.
Las voces anónimas, no se rinden.
Asechan desde el pasado,
me recuerdan sangre,
sufrimiento y gritos perdidos.
Ocultos los muñecos, los gestos.
Sólo quedan las caretas vencidas.
Esa temible sensación de saber la respuesta,
de antes de nacer la pregunta.
De entender lo que otros ocultan.
Un farol ilumina la desprolijidad de mis letras ateas.
Se acorta la distancia entre mis venas y mis trazos.
Fluyen mis dedos indicados,
guiados por el
El amo de mis manos,
de mi sangre, de la inexistente realidad.
El observador de mis versos y verdades.
Te amare a pesar de todo. A pesar de estas letras que gotean la llovizna de la soledad y la humedad de mis venas.
MentesSueltas
sábado, 19 de diciembre de 2009
No pido, no prometo...

En estos días, siempre pedimos y prometemos… pues entonces que cada deseo sea una flor, cada dolor una estrella y cada lágrima una sonrisa.
Mis mejores deseos de armonía y paz interior.
Brindo por la vida, sin promesas.
Agradezco cada amanecer, cada atardecer.
Beso los círculos de la vida.
MentesSueltas
domingo, 13 de diciembre de 2009
Homenaje a Mar (Marcela Pernía)

Hoy, ahora hace dos horas… me entere de su muerte. Estoy destrozado, hundido en mis manos. Me queda un sabor de encuentro en el futuro.
Lloro tu partida, te anticipaste en el viaje…
Estoy conmovido.
Mar, palabras errantes, hasta siempre.
En Junio de 2007 le dedique un poema...
Allí está,
danzando en los soles
ateridos de sus noches.
Sola.
En el carnaval
aislado
de sus memorias.
Recuerda y sufre.
Es capaz de amar
y espera.
Mustia, como un ofrecimiento
que en su vientre,
dice adiós.
Con la mano oculta,
dice tal vez.
Con el puño ilusionado,
dice cerrado.
A Mar, al "Elogio de
Y me conoce y la conozco, pues somos letras con sangre y sentimientos.
Con cariño.
MentesSueltas
Pueden conocerla en. "http://elogiodeladesmesura.blogspot.com/"
Nos “conocíamos” hace mucho tiempo... al dedicarle este poema ella me respondio:
Luego leo y releo.
Tanta piel y nervio y tanta sangre en cada letra.
Tanta pasión y tanto compartido.
No, nos conocemos. Y sí nos conocemos. Porque a veces lo que nos desnuda está en el espacio sonoro que queda entre las palabras.
Tu final es sublime.
Tu gesto, una caricia al alma.
Gracias Mentes.
Gracias por acompañarme siempre.
Un beso desde el cuore.
Mar
miércoles, junio 20, 2007 9:12:00 AM
Mar, amiga, te dejo el banco que tanto te gustó... alli te espero.
martes, 1 de diciembre de 2009
sábado, 7 de noviembre de 2009
Atrapado
domingo, 18 de octubre de 2009
lunes, 5 de octubre de 2009
Respira
Olvida los mensajes
de viejos naufragios.
Deja que la lluvia excite
la existencia en tu piel.
Abandona los seres imaginarios.
Observa las estrellas.
Abraza el cedro.
Olfatea los aromas de tus instintos.
Vive.
MentesSueltas
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Historia breve, de una bibliotecaria solitaria

Ella observaba, como levitaba cada tarde por el pasillo central, tocando los bancos con su mano derecha, como apoyando su cuerpo. Parecía que guiaba sus pasos, olfateando verbos, descubriendo con sus oídos los antiguos poemas chinos.
Las tardes de Octubre tenían la marca de sus pasos. Sus tenues ojos grises, mirando un libro de Borges, descubriendo letras, entre las letras.
Ya era Noviembre y Valentina comenzó a extrañarlo. Sus pasos se marcharon con el viento, al temido rincón donde vive el olvido.
Desapareció y el sol comenzó su viaje rumbo a la noche.
No volvió más.

Valentina nunca supo que sólo quería leer, nunca supo que era ciego.
MentesSueltas
A gusto del lector:
Historia breve, de una bibliotecaria solitaria.
Una bibliotecaria solitaria, de historia breve.
Historia solitaria, breve, de una bibliotecaria.






